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Agustinas Misioneras en el mundo (Google Maps)

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Si haces dos clic encima del mapa te irás aproximando a cualquiera de los países donde desarrollamos nuestra misión.
¡Buen viaje por Google Maps Agustinas Misioneras!

La fuente de nuestra espiritualidad


La fuente fundamental de nuestra espiritualidad es el Evangelio vivido desde una perspectiva histórica y según el espíritu de San Agustín a través de:

1. La interioridad y la búsqueda de Dios
2. La vida comunitaria
3. El servicio a la Iglesia

Continuamos en la Iglesia la misión de Jesucristo

Nuestras comunidades continúan en la Iglesia la misión de Jesucristo enviado por el Padre a anunciar a los pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos, haciendo así presentes en el mundo los valores del Reino.

Disponibilidad a las llamadas del Espíritu

El seguimiento de Cristo nos lleva a realizar nuestra misión en total disponibilidad a las llamadas del Espíritu, por medio de la educación y promoción, con especial atención a los ambientes pobres y necesitados y a los territorios de misión "Ad Gentes".
Lo vivimos en una comunidad de fe, amor y oración, en actitud de búsqueda, acogida y sencillez evangélica que asume y comparte la tarea encomendada a cada hermana.

Video Agustinas Misioneras


Retazos de nuestra historia (Video)

120 años siguiendo a quien nos precede

Érase una vez...

Remontándonos un poco más a los orígenes, en el año 1883, un grupo de Agustinas Terciarias del Beaterio de Barcelona, nos mostraron su audaz y voluntaria respuesta a una necesidad concreta de la Iglesia, asumiendo con ejemplar disponibilidad las misiones en el Archipiélago Filipino, para encargarse de la educación de las niñas huérfanas a causa de la peste del cólera.
Unos años después, en 1890, Querubina, Mónica y Clara, se equiparon de incondicional disponibilidad y abandonaron su apacible retiro del Beaterio, para fundar un noviciado en Madrid con la finalidad principal de formar religiosas para ser enviadas como misioneras a Filipinas y poder dar atención a las huérfanas. 
Es así como nace la Congregación de Agustinas Misioneras cuando dicha comunidad, que además de la formación atendía un orfanato de niñas en aquel mismo lugar, fue canónicamente constituida, el día 6 de mayo de 1890. 
Somos una Congregación de vida apostólica. Profesamos seguir a Cristo en castidad, pobreza y obediencia, según la espiritualidad de San Agustín, expresada principalmente en la Regla y en nuestras Constituciones.

Imágenes de las Agustinas Misioneras en el Mundo


Anunciar a los pobres la Buena Nueva

Nuestras comunidades continúan en la Iglesia la misión de Jesucristo enviado por el Padre a anunciar a los pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos, haciendo así presentes en el mundo los valores del Reino. 
(Constituciones nº 7)

La "patente" de nuestra identidad

Y en el “aporte” la patente de nuestra identidad, con la responsabilidad propia de la semilla que sabe cómo transformarse en árbol absorbiendo los jugos que la sustentan:
  • Como mujeres vivir la jornada con talante de aventura al hacer de la existencia un regazo de cariño y ternura, a imitación de la Madre del Buen Consejo, a quien invocamos como Madre, modelo de mujer contemplativa, que ofrece el don encontrado y del que ha hecho su tesoro.
  • Como cristianas sentir a la Iglesia como Madre, y a ella entregarnos como hijas, con la encendida pasión que lo hiciera Agustín.
  • Como mujeres cristianas consagradas a Cristo pobre, obediente y casto, hacer de su Evangelio la norma suprema de nuestra vida, leído en perspectiva histórica al compartir con gozo el don que hemos recibido y testimoniar que es Cristo  nuestra opción y su misión nuestra tarea.
  • Como agustinas, cultivar: la interioridad, búsqueda de Dios,  vida comunitaria y servicio a la Iglesia con fidelidad a los signos que la OSA nos dio como logotipo: libro,  corazón y fuego y con ellos sumergirnos en los mares infinitos de la niñez y juventud para ilustrar sus mentes y formar sus corazones en la cátedra del amor.
  • Como agustinas de hoy convertir en hogar nuestra misión y en fraternidad cuanto toquemos.

Nuestra identidad

Las Agustinas Misioneras tenemos un itinerario similar al de varias de las congregaciones agustinianas,  somos –por origen y destino- laicas en una cofradía, luego terciarias, más tarde y progresivamente religiosas –pero con estructura de monjas-   al fin, por un reclamo del propio destino que dormita en la propia identidad: somos lo que fuimos en el principio y para eso somos. Identidad y destino han de ir unidos. Porque la identidad es para el destino y este ha de sumergirse en las aguas de la identidad. 

Nuestra tarea


Las llamadas del Espíritu son incesantes y están vinculadas a la historia de los hombres. Por eso, durante más de un siglo, en una escucha atenta, la Congregación ha ido afinando el oído y ha pronunciado un sencillo y fiel "Aquí estoy Señor, envíame a mí".
Es así como unas quinientas Hermanas Agustinas Misioneras se extienden por España, Italia, Brasil, Colombia, Perú, República Dominicana, Argentina, Chile, La India, China, Taiwán, Argelia, Guinea Ecuatorial, Tanzania, Kenia y Mozambique. Trabajan en Centros Educativos de diversas clases y niveles, en Residencias Universitarias, en albergues y escuelas, con niños de la calle, en  parroquias y centros de salud.
Han recibido el carisma agustiniano, don de Dios a su Iglesia, para la instauración del Reino de Dios y para aliviar las necesidades de los hombres. Son las tutoras y las tutelas de la gracia del Espíritu. Los carismas los suscita el Espíritu; el cultivo del carisma no es sino la experiencia del Espíritu. En la búsqueda de cómo adecuar y cultivar el carisma originario se está tejiendo la experiencia del Espíritu. Y en ese cultivo y adecuación, la Congregación se siente interpelada por los gritos y angustias del hombre de hoy y centra su servicio en la educación y promoción de la niñez y juventud, especialmente en aquellos ambientes más necesitados. (cf. Constituciones 8).

Dios me ha dado hermanas


Conocimiento y unificación de nosotras mismas


El camino de la interioridad nos exige conocimiento y unificación de nosotras mismas, oración y purificación del corazón, silencio y soledad para escuchar y atender la Palabra de Dios: No salgas fuera, retorna a tí mismo, en el hombre interior habita la verdad. 
(Constituciones Nº 5)

Disponibilidad a las llamadas del Espíritu


El seguimiento de Cristo nos lleva a realizar nuestra misión con total disponibilidad a las llamadas del Espíritu, por medio de la educación y promoción, con especial atención a los ambientes pobres y necesitados y a los territorios de misión Ad gentes. 
(Cf.R.M.37; Constituciones 8)

Una sola alma y un solo corazón hacia Dios


La vida comunitaria nos lleva a vivir unánimes teniendo una sola alma y un solo corazón hacia Dios (Regla de S. Agustín 1,3). Para lograr este ideal San Agustín nos propone el estilo de vida de las primeras comunidades cristianas que tenían un solo corazón y una sola alma y nadie llamaba suyo a sus bienes, sino que todo lo tenían en común. 
(Cf. Hech.4, 32)