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Beatos Mártires Agustinos Españoles



CONTEXTO HISTÓRICO: a principios del s.XX, LA IGLESIA en España vivió dos grandes tendencias: por una parte la vinculación pasiva o activa de algunos miembros en formas de gobiernos totalitarias. Y por otra, miembros de la Iglesia que, sin vínculo político alguno, sufrieron un atroz anticlericalismo injustificable.

Frente a esto, había GRUPOS POLÍTICOS: unos que, con una cierta moderación, querían acabar con el régimen totalitario que existía; y otros que, siendo más radicales en sus ideales, pretendían acabar con todo lo relacionado a ese totalitarismo, incluyendo miembros de la Iglesia que no estaban implicados en ningún asunto político. 

Esto trajo como resultado diversas matanzas. En los grupos políticos murieron tanto los que radicalmente querían acabar con el régimen totalitario; así como también los que habían sido envenenados por esa radical tendencia, pero que en el fondo sólo buscaban una estabilidad política del país. 

Dentro de la Iglesia también murieron tanto aquellos que apoyaban radicalmente al totalitarismo gobernante y que se vanagloriaban de sus idearios "católicos"; así como también aquellos que no tenían ninguna participación o tendencia política. 

Es en este último punto donde entran nuestros 98 mártires agustinos: miembros de la Iglesia que fueron simplemente RELIGIOSOS; que no tuvieron implicados en ninguna tendencia política. Y que al final murieron única y exclusivamente por ser RELIGIOSOS. Es decir, murieron por DEFENDER SU FE COMO CRISTIANOS. 

En en santoral agustiniano, este grupo de mártires son conocidos como "BEATO AVELINO RODRÍGUEZ Y COMPAÑEROS MÁRTIRES". ¡Alabado sea Jesucristo por el testimonio de estos hermanos nuestros que entregaron su vida POR LA DEFENSA DE SU FE!

Lo entregaron todo... en Argelia


Nació en lzagre (León, España) el 7 de junio) de 19'i9, hija de Dolores Alonso y Nicasio Paniagua. Inquieta y buscadora descubrió que Dios la llamaba a la vida religiosa. A los 18 años entró al noviciado de la Congregación de Agustinas Misioneras. Profesó los votos temporales el 13 de junio de 1970 y los perpetuos en agosto de 1975. Estudió enfermería y fue enviada a Argelia. El contacto con el mundo árabe la cautiva y aumenta su creciente sensibilidad hacia su cultura y su religión, pero sobre todo hacia sus gentes, a quienes ha entregado su vida sin rebajas.
Trabajó en algunos hospitales de Argelia, donde se dedicaba totalmente a los enfermos de manera especial atendió a niños discapacitados a quienes se entregaba sin horario.
Ellos la llamaban 'su ángel’. Preguntada si tenía miedo por la situación del país, respondía: "Nadie puede quitarnos la vida, porque nosotras ya la hemos entregado... No nos pasará nada porque estamos en las manos de Dios y... si nos pasara algo, seguimos estando en sus manos”. 
Continua diciendo en el encuentro de discernimiento con sus hermanas: "Para mí este momento el modelo perfecto es Jesús: sufrió, tuvo que vencer dificultades y acabó con el, fracaso de In cruz, del que nace la fuente de la vida”.
Su libro preferido era la Biblia y en ella confrontaba su vida llena de luces y sombras. Hacia uso también del Corán que con tanto interés leía para profundizar la fe del pueblo, incluso le gustaba leer a místicos o sufíes del mundo musulmán.

Lo entregaron todo en Argelia


Nació en Santa Cruz de la Salceda (Burgos), España, el 9 de mayo de 1933, en el hogar de Sotera Martín y Constantino Álvarez. Ingresó en la Congregación de Agustinas Misioneras en el año 1955. 
Pronto fue destinada a Argelia, donde se entregó a la misión y donde emitió los votos perpetuos el 13 de mayo de 1960. Su delicada salud la hace regresar a España. Recuperada vuelve a Argelia, donde permanecerá más do 30 anos y donde vive la crisis de violencia que se desencadenó hacia los anos 1990. Los destinatarios de su misión fueron los ancianos, especialmente los pobres. 
Buscadora de Dios se pregunta si debe abandonar Argelia o continuar entre sus gentes a las que tanto amaba. Enamorada de la misión, no duda un instante: permanecerá al lado del pueblo que la ha acogido y al que ama profundamente. "Estoy  abierta y obediente a lo que Dios quiera de mi, a lo quo vean mis superiores. María estuvo abierta al querer de Dios, quizá  le costó. Deseo estar en esa actitud/ ante Dios en los momentos actuales”.
 Diariamente rezaba el rosario y su amor a María la identificaba como mujer consagrada. Caridad y Esther fueron asesinadas cuando iban a misa el 23 de octubre de 1994.