Mostrando entradas con la etiqueta Oraciones vocacionales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oraciones vocacionales. Mostrar todas las entradas

Id y anunciad el Evangelio


Id y anunciad el evangelio... porque si gratis lo has recibido, gratis lo debes dar.
Id y anunciad el evangelio... porque sus palabras son palabras de vida.
Id y anunciad el evangelio... porque Dios te habla a través de la Palabra.
Id y anunciad el evangelio... porque nunca se debe ocultar.
Id y anunciad el evangelio... porque lo que es bueno para ti, con otros lo tienes que compartir.
Id y anunciad el evangelio... porque Dios te necesita.
Id y anunciad el evangelio... y yo estaré contigo hasta el final de los tiempos. Porque sin mí no puedes hacer nada; porque de mí te vendrá la fuerza para anunciarlo; porque tú solo no eres nada, pero conmigo lo eres todo.
Confía, confía en mí... Tú eres mi mensajero... Confía, confía

Desde el Corazón... FELIZ NAVIDAD

"Dejemos que la alegría de este día 
penetre en nuestras almas. No es una ilusión. 
Es la verdad. Pues la verdad 
—la última, la verdadera— es hermosa. 
Y es buena. Encontrarla hace bueno al hombre. 
Ella habla desde el Niño que es el propio Hijo de Dios."
Benedicto XVI. "La bendición de la Navidad, Meditaciones"

La Congregación de Agustinas Misioneras,
"desde el corazón", os desean una Feliz Navidad y un Año Nuevo
colmado de Paz y Bien.




Desde el Corazón... nace el Salvador


Nos ha nacido un Salvador.

No permitas jamás que algo te lastime o te duela. Recuerda que hay alguien, con el pañuelo en la mano dispuesto a consolarte y aliviarte y a darte su amor.

Nos ha nacido un Salvador.

Piensa a cuántos les gustaría que tú les regalaras una sonrisa.
Piensa cuántos esperarían que tú les estrecharas las manos con ternura.
Cuántos esperarían una palabra de  cariño de tus labios pues quizás estén más solos que tú.

Si tienes familia, estréchalos contra tu corazón, apriétalos fuerte.
Perdona todo, dale paz a tu corazón y disfruta del instante...
La vida es tan corta, no hay tiempo que perder. Regálales tu amor
y agradece a Dios por tenerlos junto a tí.

Pues nos ha nacido un Salvador.

Cuando el insomnio te haga dar vueltas desesperadamente en la cama,
recuerda que hay alguien que puede sembrar sueños de paz en tu alma.
Cuando tu cruz te pese recuerda que alguien ya la llevó por tí.
Cuando te sientas humillado y burlado, recuerda alguien ya lo sufrió por tí.

Levanta tu cabeza mira hacia el cielo, mira la belleza de ese manto de estrellas y siente la ternura de ese Dios que se hizo Niño para habitar en tu corazón, para que vuelvas a nacer en esta Noche, con una mirada distinta... llena de ternura... con un corazón distinto, lleno de amor, con el alma llena de regocijo y cubierta de esplendor pues esta noche...

Nos ha nacido un Salvador...

Desde el Corazón... celebro la alegría de la espera


Cuando el mundo llora
y el hombre pierde la Fe,
de nuevo nace la Esperanza
y un nuevo amanecer para el hombre…

Nos visitará el Sol que nace de lo alto
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombras de muerte
y guiar nuestros pasos por el camino de la Paz.

Pronto nacerá…
Es tiempo de mirar tu corazón
y descubrir las cosas que te impiden ser feliz y libre…
Él viene a darte libertad y paz

¡Prepara tu corazón!
Hablando con Dios.
Ayudando al más necesitado.
Escuchando su palabra.
Reparando tu camino.
Porque Jesús quiere nacer en tu corazón.

Celebremos la alegría de la espera.
Desde el corazón avanzo despacio por el camino de la vida.
No me detengo y poco a poco me acerco hasta Belén,
donde sé que Tú, Jesús, me esperas para darme un abrazo.

Desde el Corazón... abro mi alma a tu amor que me abraza


Ven, Señor, ven pronto no tardes, esperamos tu venida.
Ven, Señor, llena nuestras vidas de esperanza y alegría.

Apresúrate, Señor, no tardes en llegar.
Anhelamos tu presencia, eres Luz, Paz y Verdad.
Apresúrate, Señor, nos traerás la salvación.
Una nueva alianza sellada en el amor.

Ven, Señor, que abrimos las puertas de nuestro corazón.
Ven, Señor, el mundo te espera, eres nuestro Redentor.

Ven, Señor, toma mi vida. Me ofrezco con María.
Ven, Señor, hospédate en casa, haz que sea tu morada.

Ven, Señor, que abra mi alma a tu amor que me abraza.
Ven, Señor, dame tu mirada, en mi historia me acompañas.

Desde el Corazón... comenzamos nuestra marcha por el camino del Adviento

Desde el corazón…
comenzamos nuestra marcha
por el camino del Adviento,
por el camino de la espera,
por el camino de las buenas obras.

Jesús, sé nuestro guía en el caminar.

Jesús, desde el corazón,
preparamos nuestra mochila
con todo lo necesario
para andar por tus caminos.

Metemos en ella nuestro cariño
para repartir a los que nos encontremos,
metemos nuestra alegría
para que nadie esté triste,
metemos nuestra generosidad
para que a nadie le falte nada.

Profetas del amor


Señor Jesús,
que continúas fijando tu mirada de amor
en tantos jóvenes bien dispuestos,
abre su mente y su corazón,
para que, en medio de tantas llamadas,
que resuenan a su vez,
sepan reconocer tu inconfundible y poderosa invitación:
“¡Ven y sígueme!”.
Revélales tu Corazón manso y humilde.
Inspírales el propósito de parecerse más a Ti,
siguiéndote en una vida de total consagración.
Tú, que suscitaste en la Iglesia al Venerable Padre Dehon
y le inspiraste la fundación de nuestra Familia Religiosa
haz que sean cada vez más numerosos
los que escogen como ideal de vida ser,
en el mundo de hoy,
profetas del amor y servidores de la reconciliación.
Amén.

Orar es escucharte

Orar es escucharte Padre.
Hablar con entera confianza
porque sé que me quieres.
Escucharte.
Antes que yo te hable me has hablado Tú a mí.
Me hablas al darme la vida.
Me hablas al darme amor y hacerme persona.
Me hablabas incluso antes de que yo existiera.
Me estás hablando continuamente
a través de la vida y el mundo,
y también, a través de Jesús de Nazaret.
A menudo, yo no me entero,
Pero Tú no cesas de hablarme.
Me hablas dentro del corazón,
no con palabras sonoras.
Pero hablas fuerte, muy fuerte
y muy dulce a la vez.
Quiero hablarte.
Hablarte desde dentro de mí mismo,
desde tu realidad, desde tu verdad,
desde tu bien y tu humildad,
simplemente desde tu corazón.
Hablarte con silencios, con miradas,
con gestos y también con palabras.
Quiero hablarte de eso que Tú me comunicas.
Hablarte poco a poco, palabra a palabra,
sacándolas del fondo de ti mismo,
como algo muy tuyo, muy querido,
muy sentido.
Quiero hablarte a ti que sé que me quieres.
Me cuesta entenderte,
y hasta conocerte,
Oraciones y Plegarias Vocacionales
pero sé con seguridad que me quieres.
Muéstrame el camino de tu cariño.
Quiero hablarte con entera confianza.
Claro, precisamente por eso, porque me quieres.
Soy consciente que me quieres siempre,
incluso cuando actúo mal.
Tú me escuchas siempre,
incluso cuando actúo mal.
Sé que puedo confiar en ti con entera disposición.
Hazme servidor de tu Reino.

Te hice a ti


Era un día lluvioso y gris. El mundo pasaba a mi alrededor a gran velocidad. Cuando de pronto, todo se detuvo. Allí estaba, frente a mí: una niña apenas cubierta con un vestidito todo rotoso que era más agujeros que tela. Allí estaba, con sus cabellitos mojados, y el agua chorreándole por la cara. Allí estaba, tiritando de frío y de hambre. Allí estaba, en medio de un mundo gris y frío, sola y hambrienta.
Me enfadé mucho y dije: "¿Cómo es posible, Señor, que habiendo tanta gente que vive con tanto dinero, permitas que esta niña sufra hambre y frío? ¿Cómo es posible que no hagas nada?
Luego de un silencio que me pareció interminable, sentí la voz de Dios que me contestaba: "¡Claro que he hecho algo! ¡Te hice a ti!"

-Todos podemos aportar algo para mejorar el mundo y para ayudar a los que lo necesitan. Comenzamos hoy la semana dedicada al DOMUND. Pensemos en tantas personas que no tienen lo necesario para vivir. ¿Qué podemos nosotros hacer por ellos?

Tengo la corazonada...

Tengo la corazonada de que el mundo puede ser mejor si todos ponemos de nuestra parte.
Tengo la corazonada de que si doy lo mejor de mi mismo es posible que el amor reine entre nosotros.
Tengo la corazonada de que si sonrío al que pasa a lado puedo sembrar felicidad.
Tengo la corazonada de que la Vida Religiosa puede ser un camino para mi.
Tengo la corazonada de que si doy un primer paso luego vendrá otro y otro...
Tengo la corazonada de que las Agustinas Misioneras están siendo testimonio en muchos lugares de este planeta.
Tengo la corazonada... 

Que te busque... que te ame


Señor, Dios mío, única esperanza mía,
haz que cansado nunca deje de buscarte,
sino que busque tu rostro siempre con ardor.

Dame la fuerza de buscar,
tú que te has dejado encontrar,
y me has dado la esperanza de encontrarte siempre nuevo.

Ante ti están mi fuerza y mi debilidad:
conserva aquélla, ésta sánala.
Ante ti están mi ciencia y mi ignorancia;
allí donde me has abierto, acógeme al cruzar el umbral;
allí donde me has cerrado, ábreme cuando llamo.

Haz que me acuerde de ti,
que te entienda, que te ame.
Amén

San Agustín

A los cuatro vientos


¡No me pidas callar!
No podría obedecerte.
Tu perdón me ha quemado como un fuego
y lo tengo que hablar
siempre y a todos,
aunque me lo prohibas,
o aunque no me lo crean.
Si por eso, me echan de esta tierra,
saldré hablando de Tí.

Diré que eres de todos,
siempre el mismo,
que tu amor no depende de nosotros,
que nos amas igual, aunque no amemos;
nuestro título ante Tí es la pobreza de no amar.

Que eres voz que llama siempre
a cada puerta,
con nombre exacto, inconfundible;
que no pides nada,
das y esperas el tiempo que haga falta; 
que no fuerzas los ritmos de los hombres,
que no cansas, no te cansas,
y que tu amor es nuevo cada día;
que te dolemos todos,
cuando no te buscamos.

Diré muchas más cosas:
que basta con mirarte en cualquier sitio,
porque todos son tuyos,
para ser otra cosa;
simplemente para ser persona.
¡Señor, que, chispa a chispa,
no me canse
de prender este fuego!

Un corazón grande

Señor, para poder servirte mejor,
dame un noble corazón.
Un corazón fuerte,
para aspirar por los altos ideales
y no por opciones mediocres.

Un corazón generoso en el trabajo,
viendo en él no una imposición
sino una misión que me confías.

Un corazón grande en el sufrimiento,
siendo valiente soldado ante mi propia cruz
y sensible cireneo para la cruz de los demás.

Un corazón grande para con el mundo,
siendo comprensivo para con sus fragilidades
pero inmune a sus máximas y seducciones.

Un corazón grande con los hombres,
leal y atento para con todos,
pero especialmente servicial y dedicado
a los pequeños y humildes.

Un corazón nunca centrado sobre mí,
siempre apoyado en Vos,
feliz de servirte y servir a mis hermanos,
Señor, todos los días de mi vida.

Ignacio Larrañaga

Dame, Señor, un corazón


Dame, Señor, un corazón que escuche,
un corazón capaz de escuchar
hasta lo más hondo de tu Palabra,
capaz de entender tu propio secreto.

Dame, Señor, un corazón capaz de escuchar
el sentido de la historia:
a tu Hijo, hecho historia y clavado en la cruz.

Dame, Señor, un corazón capaz de escuchar
ese momento de crucifixión,
de la entrega de su vida,
para entenderlo con mi propia vida.

Dame, Señor, un corazón capaz de escuchar
el rumor de los pobres
que sube hasta Ti clamando justicia.

Dame, Señor, un corazón capaz de escuchar
los anhelos y las esperanzas de los hombres de hoy,
para descubrir la presencia actual de tu Cruz
y la entrega que ahora me pides.

Dame, Señor, un corazón capaz de escuchar
la experiencia del hombre,
de cada hombre,
para ser así capaz de anunciarle tu Noticia Buena.

¡Dame, Señor, un corazón semejante al tuyo!.
 
Percival Cowley, SS.CC.

Señor Jesús, que me conozca a mi


“Señor Jesús, que me conozca a mí
y que te conozca a Ti,
que no desee otra cosa sino a Ti.
Que me odie a mí y te ame a Ti
y que todo lo haga siempre por Ti.
Que me humille y que te exalte a Ti.
Que no piense nada más que en Ti.
Que me mortifique, para vivir en Ti
y que acepte todo como venido de Ti.
Que renuncie a lo mío y te siga sólo a Ti.
Que siempre escoja seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti
y que merezca ser protegido por Ti.
Que me tema a mí y tema ofenderte a Ti.
Que sea contado entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí
y ponga toda mi confianza en Ti
y que obedezca a otros por amor a Ti.
Que a nada dé importancia sino tan sólo a Ti.
Que quiera ser pobre por amor a Ti.
Mírame, para que sólo te ame a Ti.
Llámame, para que sólo te busque a Ti
y concédeme la gracia
de gozar para siempre de Ti.
Amén”.

San Agustín

Valentía para anunciarte

Querido Señor, me has enviado a este mundo para predicar tu Palabra.
Los problemas del mundo parecen tan frecuentemente complicados e intrincados que tu Palabra me parece embarazosamente simple.

Muchas veces, me siento sin palabras cuando estoy con gente que está hablando de los problemas sociales o económicos del mundo.

Pero vos Señor, dijiste: "Sean astutos como serpientes e inocentes como palomas."
Déjame retener la inocencia y la simplicidad en medio de este mundo complejo.

Me doy cuenta de que debo estar informado,
de que tengo que estudiar los muchos aspectos
de los problemas que enfrenta el mundo,
y que debo tratar de entender lo mejor que pueda la dinámica de nuestra sociedad contemporánea.

Pero lo que cuenta realmente es que toda esta información,
conocimiento y conciencia, me permita decir, más claramente y sin ambigüedades,
tu Palabra llena de verdad.

No permitas que los poderes del mal me seduzcan
con las complejidades de los problemas del mundo,
dame la fuerza para pensar con claridad,
para hablar con libertad y para actuar con coraje,
a tu servicio.

Henri Nouwen

Id y anunciad el Evangelio


id y anunciad el evangelio... porque nadie debe quedar sin escucharlo.
id y anunciad el evangelio... porque a nadie se le puede negar este tesoro.
id y anunciad el evangelio... porque si gratis lo has recibido, gratis lo debes dar.
id y anunciad el evangelio... porque sus palabras son palabras de vida.
id y anunciad el evangelio... porque Dios te habla a través de la Palabra.
id y anunciad el evangelio... porque nunca se debe ocultar.
id y anunciad el evangelio... porque lo que es bueno para ti, con otros lo tienes que compartir.
id y anunciad el evangelio... porque Dios te necesita.
id y anunciad el evangelio... y yo estaré contigo hasta el final de los tiempos. Porque sin mí no puedes hacer nada; porque de mí te vendrá la fuerza para anunciarlo; porque tú solo no eres nada, pero conmigo lo eres todo.

¿Quieres conocer a Jesús?

Reza Un amigo se conquista y se conoce con el diálogo.
Confía La confianza expresa algo muy importante: pensar en alto con otro.
Escucha El evangelio es el habla de Jesús de Nazaret.
Medita Antes de hablar, piensa. Acércate a la Biblia.
Actúa Cuando uno descubre algo importante…lo da a conocer.
Vive Aliméntate de la eucaristía. Sin ella se pierden fuerzas
Comparte Dios te ha dado mucho.
Comprométete Sin ti muchas cosas no podrán llevarse a  cabo
Lee La historia de Jesús, no las novelas sobre El, son apasionantes. Elige bien.
Manifiéstate Occidente necesita de nuevos impulsores de la paz y del amor de Dios.
Conviértete Nadie somos perfectos. Pero, Dios, nos ayuda a superarnos.
Perdona  No te sientas débil porque, aparentemente, te humillan. Perdona y olvida. Sufrirás menos.
Habla de Dios El megáfono de Dios eres tú. No lo olvides
Ayuda Las manos de Jesús son las tuyas.
Escucha Los oídos de Jesús son los tuyos.
Ama El corazón de Cristo está dentro de ti.

Tarde te amé


¡Tarde te amé,
hermosura tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!

Tú estabas dentro de mí, y yo fuera,
y por fuera te buscaba, y deforme como era
me lanzaba sobre las cosas hermosas por Ti creadas.

Tú estabas conmigo,
y yo no estaba contigo.
Me retenían lejos de Ti todas las cosas,
aunque, si no estuviesen en Ti, nada serían.

Llamaste y clamaste,
y rompiste mi sordera.
Brillaste y resplandeciste,
y pusiste en fuga mi ceguera.

Exhalaste tu perfume,
y respiré,
y suspiro por Ti.

Gusté de Ti,
y siento hambre y sed.
Me tocaste,
y me abrazó  tu paz.

San Agustín

Lánzate y ponte en camino


Dios te dice: ponte en camino hacia el país que yo te enseñaré.
Que no es quedándose quieto que descubrirás la tierra prometida.
Yo te he hecho más libre que a nadie para que tú puedas escoger amar.
Yo soy el Dios que sonríe y que no para de dar la mano. Yo soy el Dios que se da a los demás.
Anda, no tengas miedo: el mundo está por hacer todavía.
El hombre se ha de construir.
El amor se ha de volver a inventar.
Atravesarás tierras y tierras y ninguna de ellas es todavía la tierra que te he prometido. Todas son tierras de paso. Pero cuando tú compartas con otro lo que llevas en el zurrón, cuando tú te expongas por otro, por los demás, haces que la tierra que pisas sea tierra prometida, porque el signo de la prometida es el Amor.